martes, 10 de febrero de 2015

DUBAI



Dubai es uno de los siete emiratos que forman los Emiratos Árabes Unidos. Está situado en la costa del golfo Pérsico, en el desierto de Arabia.
Los primeros habitantes se dedicaron al comercio de perlas hasta el siglo XX. En 1766, Gran Bretaña se hizo con el control durante casi dos siglos.
Al descubrirse el petróleo en los años sesenta, dio un giro importante su economía. Después se formarían los Emiratos y finalizaría su relación con el Reino Unido.
Es una monarquía constitucional, La mayor parte de la población es extranjera, sobre todo del continente asiático y su fuente de ingresos más importante es la construcción, el comercio y el turismo.
Que se puede decir de Dubai, que es la antítesis de todo lo sencillo, de toda la normalidad de la vida conocida.

Solo entrar en el aeropuerto ya te produce una sensación de irrealidad, de sueño de grandeza humano, efímero e inquietante.

Pasees a la hora que pasees por sus terminales, el lujo y el consumo te rodean, en todas las formas imaginables. El afán de compra desmesurado es sobrecogedor, incluso a las tantas de la madrugada, con colas interminables en las cajas de los duty free, donde se puede adquirir todo lo que se te ocurra, a precios, a veces, desorbitados.

Cuando asomas por primera vez al exterior, tu trayecto en coche hasta el hotel, se convierte en un no perderte un detalle de lo que te rodea. Pulcras y amplias avenidas, a veces invadidas por la arena del desierto que pretende cobrarse el territorio robado; te conducen hacía el destino elegido; el nuestro por supuesto un Holliday Inn, normal dentro de tanta exuberancia, acomodado a nuestra economía.

Es temprano y nos apresuramos a hacer el check-in y a desayunar para salir lo antes posible y aprovechar nuestra corta estancia, ya que nuestro tiempo aquí es una breve parada de dos días a la vuelta desde la India camino de casa.

Ya habíamos parado con anterioridad en el viaje a Japón, pero no tuvimos la oportunidad de salir a conocer Dubai por falta de tiempo y esta vez lo planeamos con anterioridad para, de este forma, llevarnos una idea de este país, porque pensamos que éste no sería un viaje elegido para organizar en solitario.
Pues bien, tomamos un taxi que nos llevó a la parte central, donde se encuentra el edificio más alto del mundo, con diferencia, el Burj Khalifa, con 828 m, muy superior a cualquier otro conocido. Es monstruoso verlo de cerca. No subimos ya que como no habíamos reservado por internet, nos parecía un timo lo que nos pretendían cobrar por hacerlo in situ. Así que nos conformamos con verlo desde abajo y desde el aire al despegar el avión, que es casi como subirse a él.




En el complejo que le rodea se encuentra un centro comercial impresionantemente grande, el Dubai Mall, donde puede uno perderse sin darse cuenta, ya que alberga toda clase de cosas, como el metro, fuentes, cines, tiendas y todo a una escala grandiosa, además de un enorme acuario, una pista olímpica de patinaje sobre hielo, el cine más grande de Dubái,  y una magnífica sala recreativa. Es considerado el centro comercial más grande del planeta.




 

 
  
Al exterior un compendio de edificios con lago, fuentes, restaurantes y demás obras de ingeniería espectacular.
Bien, observando todas estas cosas pasó la mañana y después de comer en semejante sitio, volvimos a descansar un poco al hotel, pues por la tarde teníamos prevista una segunda vuelta por otras zonas interesantes de la ciudad.

Nos vino a recoger una guía española que nos contó que trabajaba allí desde hacía ya algunos años y que la vida era bastante apacible para ella, ya que su marido tenía un buen cargo en las líneas aéreas Emirates y vivían bastante bien, pero que realmente no había trabajo para la gente que iba en su busca sin un contrato previo y menos sin saber inglés, y que por desgracia estaba sucediendo con muchos españoles.

Llegamos al embarcadero del río donde se cogen los barcos tradicionales de madera que te dan la ocasión de ver otra panorámica diferente de Dubai parando en el zoco y en la calle de las joyerías. Lugar increíble, donde los haya, por la estridencia y la exagerada opulencia de las joyas expuestas en sus escaparates.

En esta misma zona, entramos en el museo de Dubai, donde te explicaban como era este lugar hace 50 años, hasta el descubrimiento del petróleo que les convirtió en lo que son ahora. Está dotado de unas recreaciones de cómo era la vida entonces. Es bastante interesante y recomendable de ver.

 Como aún nos quedaba bastante tiempo le pedimos a la guía que nos llevara hasta el famoso hotel de lujo Burj Al Arab, el único de 7 estrellas en el mundo y que todos conocemos por fotos y su forma de media luna. Pués bien hasta allí nos acercamos y pudimos contemplar la playa que lo rodea, bastante concurrida por cierto, para ser un país musulmán y a pesar de ser la hora en que el sol se estaba ocultando tras semejante edificio. Realmente la vista era espectacular.

 


De regreso pasamos por la Mezquita Jumeirah que está construida en piedra y es la única que los infieles pueden visitar, ya que todas las demás están prohibdas y solo los musulmanes pueden entrar. La pena fue que era bastante tarde y no era hora de visitarla, así que tuvimos que conformarnos con verla desde afuera. Era una mezquita bastante normalita, bonita, por supuesto, pero nada comparable a las que hemos visto con anterioridad en Egipto, Bruney, Singapur, etc.



  

Nos comentaba la guía que allí en Dubai existe uno de los puertos más grandes del mundo, Jebel Ali , que es espectacular, bastante desconocido para los visitantes, pero, claro está que todo no nos daba tiempo a verlo en solo dos días.

También nos estuvo contando de sus islas artificiales, tales como “The Palm, Jumeirah y la otra The Palm, Jebal Ali”. así como “The World” ya conocidas por todos y que no dejan de ser un desafío a la naturaleza.

No se si estas obras de ingeniería que tanto impactan en el medio natural, ya en estos momentos, tienen problemas con su enemigo el océano que les reclama su terreno. Realmente son un verdadero desafío a la naturaleza.
Otros de los lugares por los que dimos un agradable paseo fueron los jardines donde se encuentra el palacio del emir, en los que pudimos contemplar como infinidad de pavos reales se paseaban magestuosamente a sus anchas. 


 
Una vez concluída esta escursión que nos dio una ligera idea de cómo era este increible lugar, nos quedamos a cenar cerca del Burj Khalifa, que a esas horas estaba repleto de gente cenando en sus multiples restaurante, fuera y dentro del centro comercial. Suponemos que esperando, como nosostros, que a las 10 de la noche comenzara el espectáculo de las fuentes del lago que lo rodea.




 
Debo decir que, habiendo visto los espectáculos de luz y sonido en otros lugares, como Hong Kong o Singapur, éste no nos parecio gran cosa. Posiblemente si hubiese sido el primero, quizás nos hubiese impresionado mucho más. Tampoco hay que desmerecerlo, porque en realidad hay que verlo todo para comparar.

En fin, habiendo sido un día bastante completito, nos fuimos con las retinas llenas de este país prefabricado, sorprendente y especial en algunos aspectos del que, como ya expliqué se podrían tener multiples y contradictorias opiniones al respecto.



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