martes, 14 de agosto de 2012

Singapur

Singapur, Hablar de Singapur es describir una gran ciudad de esas que llaman la atención tanto por su sus grandes avenidas, sus medios de transporte bien organizados o sus múltiples barrios hermosos y cuidados que albergan a las diferentes etnias que habitan en ella, Little India, Chinatown, el barrio árabe. Etc..

Es quedarse perplejo ante su increíble bahía que parece haber sido sacada de la mejor de las películas futuristas.
Ese pequeño estado, en el que el nivel de vida de sus habitantes parece haber logrado un equilibrio y un bienestar, entendiendo por bienestar ese que le permite a uno vivir a su manera de una forma consecuente con sus ideas, dentro de un orden establecido claro, compartiendo y respetando culturas en paz y armonía, que no es poco.

Singapur, dentro de esas megápolis que conozco, puede que sea la más llamativa, junto con Sanghai, Honk Kong, New York y otras muchas por las que he paseado.

Es todo un lujo caminar por los múltiples paseos de su bahía durante la noche, presidida por el Marina Bay Sands, edificio singular donde los haya y en cuya parte inferior se encuentra uno de los centros comerciales mas grandes que conozco, así como un impresionante casino que junto  con las vistas desde su parte superior, te dan una idea de la magnitud de todo lo grandioso que nos rodea, por no hablar de la piscina alojada en esta zona en la que disfruta un montón de gente con la sensación de estar flotando en el espacio, al borde del precipicio.

No se puede uno perder la maravilla de espectáculo nocturno que se ofrece cada noche a los paseantes y que puedes contemplar desde cualquier rincón de estos suntuosos paseos.

Otros puntos interesantes son la Isla Sentosa, a la cual accedes mediante un teleférico que atraviesa los Studios Universal alojados en ella y que te da otra panorámica distinta de esta urbe.

Y como no, hay que subir a la noria gigante, que puede que sea una de las más grandes del mundo y que permite desde otro punto de la ciudad que te lleves otro hermoso enfoque.

Tanto en el teleférico como en la noria nos llamo la atención el uso de algunas de sus cabinas, que la gente alquila para una cena romántica o para una celebración. Realmente espectacular. Uno percibe que los asiáticos realmente saben sacarle provecho a las cosas más insospechadas.

También se puede disfrutar de su parque de orquídeas maravilloso y deslumbrante, realmente especial y singular, Esta flor parece ser que es el símbolo de esta ciudad emergente.

Todo un buen recuerdo para después, porque todos sabemos que las experiencias en los viajes no se acaban cuando uno vuelve, mas bien forman parte de un cofre de vivencias especiales que te llenan la vida más tarde.








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