jueves, 1 de septiembre de 2011

Este es un año extraño para mí.

Este es un año extraño para mi.

No se como encajar ni siquiera mis pensamientos. Los días pasan de una manera rápida y casi no puedo percibir en que realmente gasto el tiempo, pasa a toda velocidad ajeno a mi presencia sin que pueda controlar a penas los sentimientos más simples.

Se agolpan caóticos a mi alrededor como si quisiera hacerme prisionera con mis propios actos. Todo lo que escribo no se muy bien de que parte de mí sale y por qué lo hace, tal vez es un modo de querer comprenderme a mi misma.

Siento que no puedo desear nada mas de lo que tengo, pero al mismo tiempo quisiera volver a tener todo lo que se me escapa.

Supongo que es una sensación normal después de perder a una de las personas más importantes de mi vida, mi madre, y debe de ser esa sensación de duelo desconocida. A eso puede que se sume el síndrome del "nido vacío" ese del que tanto se habla y que nunca sabes realmente lo que es hasta que no llega, hasta ahora en que siento la ausencia de mis hijos.

También puede que contribuya el estupor de las noticias diarias en los medios, que hace que parezca que el mundo se derrumba a nuestro alrededor sin poder remediarlo, contemplando pasivamente una realidad que supera con creces lo mas horrible de las ficciones.

Son los desastres naturales que parece que se están revelando en todos los puntos del planeta.

Son la cantidad de seres humanos muriendo de hambre ante la pasividad de nuestros ojos, contemplándoles como una noticia más, mientras tiramos a la basura todo lo que nos sobra, sin pensar que a ellos les valdría todo eso que el mundo mal llamado "civilizado" desecha sin control.

Son los odios, los asesinatos incomprensibles, los políticos y sus desmanes que nos manejan a su antojo.

Es la macroeconomía, esa de la que todos hablan y de la que nadie entiende, que nos dice a diario que todo va mal, sin que comprendamos una sola palabra de los manejos de los poderosos.

Son los jóvenes y no tan jóvenes que no tienen lo mínimo que se puede tener, un trabajo, y no saben como afrontar un futuro incierto o como continuar con sus vidas.

Son tantas y tantas cosas que te asaltan a diario, que puede que el verdadero sentido de la vida sea hoy mas difícil de encontrar.

Y por otro lado debería sentirme afortunada, muy afortunada por no identificarme con casi ninguno de estos acontecimientos y digo casi ninguno porque yo también soy mera espectadora de todos los desastres y no aporto nada que valga la pena.

Es todo y nada, un sin saber por que de cuanto está sucediendo dentro y fuera de mi.

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